
Iba a encabezar esta carta con el consabido “de mi mayor consideración”, pero a la luz de sus últimos inventos, la consideración se me fue y usted sabe para donde. Pero de todos modos, necesito escribirle. Es que lo escuché el otro día arremetiendo contra las operadoras de TV por cable y la verdad es que me quedé pensando en que posiblemente usted no tenga que compartir su televisor (de plasma, ¿verdad?) con nadie y entonces no sabe lo que se siente cuando uno tiene que agarrarse con la familia entera para poder disfrutar un partido de fútbol cuando ellos están empeñados en un programa de chismes de Antena 3 o en la novela de RCTV, que por cierto, tiene un rating altísimo aunque tenga que confesar que no la veo, porque me enganché en una de Caracol TV, que es muchísimo más entretenida y me da chance para conectarme ad infinitum con Sony y ver capítulos viejos de series gringas que seguro me están deformando la conciencia, tanto como los programas de National Geographic, que me permiten asomarme a un mundo que no se si podré conocer completo antes del día del juicio.
Por eso, cuando lo escuche decir que toda esa tranquilidad de televidente echado en la cama se tiene que regular, lo vi convertido en la esposa domestica y furiosa que se esconde en el baño con el control remoto del TV para arruinarnos la noche y créamelo, la imagen de usted empijamado frente a mi TV me pareció, sinceramente horripilante. No solo porque usted debe verse muy feo en pijamas, sino porque he pasado 47 años de mi vida jugando solito con el control de mi tele y me da como angustia pensar que van a venir ustedes a jugar conmigo. Aquí entre nos, Villalba, me provoca preguntarle si de verdad usted piensa en la necesidad de tanto esfuerzo; pero creo que conozco la respuesta y, a estas alturas, hasta de la posibilidad de pensar que poseen ustedes, ya tenemos serias dudas. Pero por si acaso, permítame recordarle algo: El recibo mensual de mi suscripción a Intercable lo pago yo y es producto de mi trabajo honrado. Hágame el favor de no meterse con eso. En mi casa, el que pelea por el control remoto de mi TV soy yo y eso es asunto privado, no me haga salir a pelear por eso en la calle. No voy a salir solo.