Mostrando entradas con la etiqueta asesinatos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta asesinatos. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de agosto de 2015

De Liana a la humanidad....


De Liana Hergueta se conocen dos cosas básicas: que en algún momento quiso comprar unos dólares (da igual si fueron 30 o 5.000) siendo estafada  y que militaba en Voluntad Popular.  Todo lo demás es información policial relacionada con la abominable forma en que encontró la muerte. La mujer, de 53 años de edad, fue violada, asfixiada y desmembrada por un par de sicarios, contratados a tal efecto por el hombre que días antes la había timado al proponerle una negociación – vía mercado negro – en la que la hoy occisa, (última página dixit) obtendría los dólares que quería. De Liana Hergueta se desconoce casi todo. Una búsqueda – no muy exhaustiva, debo admitir – deja a esta victima de su propio afán tremendista de justicia, en el limbo de los desconocidos que adquieren efímera fama por las causas más equivocadas y monstruosas.  La mujer que era Liana, su vida, sus aspiraciones, sus sueños, sus metas; lo que hace a una persona ser gente, ha sido borrado de los informes periodísticos para darle paso a lo que parece ser la más importante revelación tras el crimen que acabó con su vida: las posibles motivaciones políticas de quien encargó el trabajito. La basura politiquera de siempre.
De los asesinos de Liana se conoce mucho más: principalmente porque se conocen dos versiones completamente opuestas – como el país – según la cual, son patriotas cooperantes infiltrados en las filas de la oposición, o son brazos armados de una sección muy oscura de la oposición venezolana, dedicada a cobrarse con horrible saña las afrentas que impiden,  a ciertos líderes de poca monta, escalar los peldaños de su “carrera política”. De los asesinos de Liana se han escrito y publicado más centímetros de prensa que de cualquier otro criminal de nuestro tiempo. Las fotografías de ambos, en una descarada exhibición de cercanía con el poder, han circulado sin freno por todas las vías imaginables, abarrotando las redes sociales hasta viralizarse de manera grotesca. Son los “bad boys” del momento.  Fotografías que, por cierto, muestran a un par de muchachos jóvenes, sonrientes y con cara de pasarla muy bien, incapaces de toda la maldad desplegada en el momento de cumplir con el “encarguito” que le costó la vida a una desconocida mujer venezolana de 53 años de edad, cuyas fotos, aunque no tan famosas como las de sus verdugos, muestran una mujer en el esplendor de esa belleza voluptuosa que tanto éxito tiene por estos lados.
En su monumental e imprescindible obra “Y Salimos a matar gente” el padre Alejandro Moreno dedica un espacio importante a la personalidad narcisista del hombre que es capaz de semejante tipo de atrocidades. La siquiatría, en muchísimas oportunidades, ha dado fe de las motivaciones exhibicionistas que potencian el comportamiento de la mayoría de los criminales. Hoy, es un hecho aceptado que, una buena parte de los crímenes que se cometen  en nuestro diario convivir con la desgracia, esconden un deseo de estrellato inmediato (tan fugaz como el que más) impulsador de conductas completamente vergonzantes para la raza humana. Es algo de lo que hablamos sin ninguna pena cuando nos referimos a esto-que-nos-está-pasando; aun así, continuamos  abonando el sendero de fama que nunca debería transitar quien comete una barbaridad como esa de la que fue víctima la Sra. Hergueta y que, hoy, ha convertido en tema de conversación a tres muchachos menores de 30 años, ansiosos de las dos razones que parecen ser primordiales en la construcción de un criminal: figuración y poder. Súmele a eso la asquerosa manipulación politiquera de estos tiempos y tendrá en sus manos un coctel tan peligroso como la bomba que cayó sobre Hiroshima.
¿En qué momento nos convertimos en eso? ¿Qué pasó para que un criminal vendiera más periódicos y obtuviera más “likes” que su víctima? ¿Alguno de nosotros entiende lo que hace cada vez que pulsa el botón de “me gusta” que acompaña la mayoría de las redes sociales? ¿Alguno de nosotros es capaz de hacer buen uso de la sección comentarios de la prensa virtual? Puesto a hacerlo, tendría millones más de preguntas a las que, seguramente, muy poca gente puede darles una respuesta. Del mismo modo como nos alegramos por la cornada sufrida por un torero, del mismo modo como aplaudimos el linchamiento de un malandro cogido en falta, del mismo modo como aceptamos que un suicida “estaba loco”, del mismo modo como damos gracias a Dios porque el tiro que recibimos en intercambio por el celular, solo nos dejó ciegos;  de ese mismo modo, despojamos de sus vidas a todas las Lianas Herguetas que diariamente caen en esta escalada interminable del hampa como si, verdaderamente, esas fueran historias de vida prescindibles.  Nadie sabe a quién amaba Liana, por ejemplo. Todos sabemos en qué pasos andaba el monstruo que la descuartizó.
El crimen de Liana, la imprudencia que le costó la vida a Liana, empezó en la misma red social que decidió borrarla para siempre de la memoria del colectivo, mancillarla doblemente después del estupro (en este país todo el mundo compra y vende dólares en mercado negro) descuartizar sus pasos vitales con la misma maldad con la que fue cercenado su cuerpo, convertir los logros de su vida en un currículo ligado a guarimbas y otras  de esas palabras que espeluznan al régimen. La muerte de Liana se convirtió en una discusión tan estéril como innecesaria: a qué bando pertenecían sus asesinos.
Da grima constatar que, estar en un bando o en otro,  es la única cosa que iguala las dos partes desiguales de país en que convertimos esta cosa que algunos llaman patria.

lunes, 9 de marzo de 2015

La mala hora

Ha sucedido del mismo modo en que una noche de sueños se torna insoportable por una pesadilla. Para nada de lo que estamos viviendo habíamos sido preparados: de pronto, sin advertencia previa,  los más horribles presagios se hicieron realidad, con cruces. Venezuela es, hoy día, un vasto territorio en guerra. Un vasto lodazal hecho de sangre.
Ya no importa saber quién es el culpable; la obviedad ha hecho innecesario establecer responsabilidades. Las víctimas; es decir, todos, estamos demasiado ocupados en restañar  las  heridas, cuando la suerte quiere que tengamos fuerzas para eso. Lo único que nos importa es evitar formar parte de una estadística. Cada salida de casa, a cualquier hora del día y de la noche requiere una estrategia de sobrevivencia, un adecuado plan para enfrentar el gran imponderable: ¿Cuándo me tocará a mí? Aunque encomendarse a Dios nunca está de más, hacerlo tomando toda clase de precauciones es tarea cotidiana e indispensable del venezolano del siglo XXI. El miedo, esa cosa paralizadora de la que todos hemos abjurado alguna vez, gana con las horas mayores espacios. Somos paranoicos de nosotros mismos y, aun cuando sonreímos anunciando estar muy bien, la verdad es que estamos - vivimos - cercados por una violencia inenarrable.
Lo más probable (no sé de estadísticas) es que un altísimo porcentaje de nosotros haya tenido que "dialogar" alguna vez en estos últimos años con el hierro frio y poco amistoso de una pistola. Lo más probable (sigo negándome a comprender estadísticas) es que todos los habitantes de esta tierra de gracia, tengan en su haber la cicatriz de una ráfaga que, vestida de asquerosa codicia, marcó de dolor la vida propia o la de algún afecto. Las balas que pueblan la patria del siglo XXI, han alcanzado - en el único ejercicio de perfecta democracia que conocemos - a todos los que, incluso, tienen la absurda manía de creerse a salvo; se entiende, esas son  balas disparadas, sin mayor razón, por las manos casi vírgenes de niños que nunca han jugado con algo que les enseñe piedad. Son balas, a veces, disparadas por quienes tienen el deber de cuidarnos; son balas disparadas por quien da la orden y paga al dedo que aprieta el gatillo. En el ex país, no hace falta que tengas un objeto codiciable para recibir un tiro. En ocasiones, con tener 14 años y no estar de acuerdo, basta.
La sangre del venezolano de hoy se licua con lágrimas. En Venezuela, los hombres si lloran. Lo hacen con arrechera y lo hacen, de todos modos, para no reventar de dolor.

martes, 7 de octubre de 2014

Vida volteada, la nuestra...

Probablemente lo normal es que la vida, esa cosa enrevesada que, según como se mire, es una maravilla, esté llena de días buenos y otros que no lo son tanto. Días - iluminados mucho antes de que salga el sol - en los que no hay aroma de café, ni saludo de vecino sonriente. Probablemente es normal que haya amaneceres complicados alguna vez, que te levantes con el pie izquierdo porque, bueno, lo pusiste primero en el piso y ni modo; pero, que lo normal vaya siendo apostar la vida, empieza a ser cada vez más difícil de aceptar aun en medio de todos los que te llenan la vida de estampitas.
Anoche hubo un apagón. Uno más, nada raro. Terminando de preparar mis cosas para hoy, se fue la luz. Con timidez al principio, un par de relumbrones un poco inconsistentes, como si de verdad la electricidad no se atreviera a tanto, dieron lugar poco después a oscuridad total; cosa que, por cierto, me sirvió para descubrir accidentalmente que mi teléfono puede convertirse en linterna y que, en contra de toda costumbre, iba a dormir antes de las 9 de la noche. No hay caso, la costumbre de resignarnos a, por ejemplo, la crónica ineficiencia de nuestros servicios públicos empieza por hacer mella en mí, también.
Desperté en la madrugada - como era de esperar - porque la reaparición de la electricidad suele disparar todas las alarmas de la modernidad. Lo digo literalmente: suena el reloj de la cocina, se enciende el del microondas con insistencia de urgente reseteo, algunas lucecitas del televisor que hace guardia frente a mi cama se agigantan en mi miope madrugonazo y el teléfono, casi siempre, me recuerda que un poquito más y él también caerá muerto. Pongo todo en orden (ya sé hacerlo robóticamente) y regreso a la cama para los últimos minutos de sueño, cobijado, por supuesto, en mi desagrado insuperable por esto-que-nos-está-pasando sin remedio a la vista.
Cuando despierto de verdad, una urgencia me obliga a enterarme de “cómo amanecimos” antes de poner los pies en el suelo. Siempre es igual, siempre amanecemos mal. Siempre la noticia del día es peor que la de ayer; pero, desde hace poco menos de una semana, me está dando por pensar que estamos amaneciendo peor que siempre, cosa que debo agradecer a quienes mataron a Robert Serra.  Vamos a ver, a mi la muerte de Robert Serra me produce nada. En lo personal, en lo íntimo, en la seriedad de mis sentimientos, nada. Cuando murió Jacinto Convit, por ejemplo, sentí una gran tristeza. Algo así como el fin de una buena era. Cuando murió el difunto, por lo menos me dio miedo; miedo a lo que podría venir. Pero, Robert Serra, fuera de haberme parecido siempre un tipo desagradable-gallito-envalentonado-fuera de lugar-muy antipático; no me parecía nada más, aunque tampoco me parecía, por decir algo, un personaje “asesinable”.  No era para tanto, creo yo. No era para que lo mataran por razones políticas. A menos, claro está, que él fuera una piedra en el zapato de los rojos. Es decir, si alguien podía o tenía razones para matarlo de manera tan sangrienta, a mi me está que esas razones venían de su misma casa. Me cuesta horrores pensar que en la oposición, por disparatados y locos que anden, matar a Robert Serra era una prioridad. No me parece. Por eso es que, ahora, si es verdad que siento que ante mis pies se ha abierto un abismo insalvable, pues siempre quise creer que dentro de ellos, a pesar de los pesares, los atajaperros no pasaban de ser simples peleas de novios que se quieren mucho. Cierto que desde hace rato estamos escuchando hablar de fraccionamientos, roturas, abiertos enfrentamientos y cosas de esas que suceden hasta en las mejores familias. Pero, ¿llegar a lo sucedido en el número 120 de La Pastora? No me parece.
Entonces, ¿qué me hace pensar que vamos, ahora sí, en caída libre y sin paracaídas? Todo. Todo lo que hemos ido diciendo, todo lo que hemos ido haciendo, todo lo que hemos ido escribiendo de lado y lado, sin freno y sin aparentes ganas de volver a la decencia; esa cosa que por donde quiera que se mire es, realmente, una maravilla.  Pues bien, resulta que tiene que irse la luz de nuevo, para que lleguen,  con la electricidad, las pavorosas noticias del enfrentamiento entre todas las fuerzas del orden (así las llaman, no es cosa mía, me limito a repetir como lorito) contra lo peor que tiene la vida bolivariana: los colectivos. Una cosa que nadie sabe que adjetivo ponerle, porque no les acomoda ninguno que no suene tan macabro como la intima asociación que el joven diputado asesinado mantenía con ellos.  ¿Era tan feo lo que estaba sucediendo en La Pastora que es necesario que, de pronto, las “autoridades” venezolanas hayan decidido acabar con agrupaciones que ellos mismos han creado y armado, “hasta los dientes” como han reconocido? Nunca lo sabremos de verdad y eso es terrible pues, si por ahí no van los tiros (o las puñaladas) la muerte de Robert Serra no se diferencia en nada de ninguna de las más de 451 muertes que reventaron la morgue de Bello Monte ese mismo fin de semana.
Probablemente sea normal que hayan días buenos y otros  no tanto, nos sucede a todos; el asunto es que somos demasiados quienes estamos cada día mas cansados de que los días no tan buenos, sucedan a los francamente malos hasta hacer permanente la imposibilidad de disfrutar un domingo soleado; un domingo de esos en los que el sol alumbra desde adentro.

miércoles, 16 de junio de 2010

El Morocho

Era un tipo conocido, querido. Uno de esos personajes anónimos de nuestros pueblos. Trabajaba en un liceo y según el decir de todos, “no se metía con nadie”. Tenía 54 años y muy poco se ha dicho de su vida personal, cosa que se agradece, porque eso a nadie le importa. Hace un par de días, en una visita de rutina, su madre lo encontró apuñalado y desnudo, frente a la cocina de su casa. Muerto. Se llamaba Francisco Javier Rivas. Por saberse algo más, sólo se sabe que le apodaban “El Morocho” y vivía en una urbanización clase media de la ciudad de Ejido, la misma que Cabrujas hizo famosa en una de sus obras teatrales. La misma que parece haber sido hecha por un cojo y un tuerto. La misma en la que el “índice de criminalidad” es conversación de vecinos. Convertido en uno más de los muchos nombres que llenan las páginas de sucesos de los diarios locales, sobre la muerte del morocho inmediatamente ha caído el lamentable silencio resignado de una comunidad que, acostumbrándose a la violencia, se recoge temprano y duerme, con un ojo abierto, protegida por rejas y candados. Una comunidad que no espera nada más, pues lo poco que los “cuerpos de seguridad ciudadana” podría ofrecerle se disipó en la certeza de que este descontrol ya no es, ni siquiera, culpa de policías mal entrenados. La cosa es mucho más simple: Cuando las comisiones del flamante CICPC llegaron al sitio a hacer el levantamiento del cadáver – unas cuantas horas después del hallazgo - lo único que pudo hacerse fue eso precisamente, llevarse el muerto. La policía de Mérida se excusó por no poder recopilar evidencias físicas que permitieran la probable identificación de los criminales, pues no tenían reactivos para procesarlas. Al Morocho lo enterraron al día siguiente. Su familia debe estar tratando de entender ese golpe de la vida. Quien quiera que lo haya matado, está felizmente suelto por esas calles de Dios; de él, ni siquiera habrá el consuelo de una huella dactilar. Cosas que pasan en los pueblos de este siglo XXI.

domingo, 13 de junio de 2010

Nombres y apellidos

Franklin Brito ocupa diariamente unos cuantos centímetros en los diarios nacionales. Su huelga de hambre empieza a no dejarnos indiferentes. Todos sabemos que se está jugando la vida y que podría perder. Día a día se convierte en un símbolo que no queremos tener, pero construimos; yace custodiado en un hospital militar, con una sola petición ante la cual, la sordera se ensaña. Guillermo Zuloaga vuelve a ser noticia. La ambición silenciadora del desgobierno lo tiene otra vez contra las cuerdas. En cuanto puedan, le pondrán el guante, aunque todos suponemos que se encuentra en lugar seguro. (ojalá) Pancho Pérez está en el candelero de nuevo, pues un alcalde resentido logró conseguirle una sentencia insólita de 3 años y pico a la sombra, para castigar ciertas cosas que el periodista dijo y al señor ese le molestaron. María de Loudes Afiuni sigue presa; mejor dicho: se le siguen violando todos sus derechos y ahora se le acusa de corrupción y varios delitos más, sin que pueda comprobarse nada y sin que sus defensores puedan hacer mucho por ella. En Mérida, el estudiante Pedro Urbina es detenido, puesto en libertad y sentenciado a libertad condicional y régimen de presentación, por un extraño caso de porte de armas en el que, según han dicho, no existen las armas mencionadas. Freddy Orta empieza a ser olvidado. Ya casi nadie habla de él. Sigue preso y sin mucho derecho a pataleo, acusado de un crimen que según parece, no pudo haber cometido nunca. En “las alturas del poder” nadie explica nada; las órdenes se reparten y se cumplen. Para Franklin Brito las esperanzas escasean y para los demás, solo existe el dudoso consuelo de haber congregado voces a su alrededor que claman porque el ojo de la ley mire para donde tiene que mirar. Entre tanto, antes que termine el fin de semana, en Caracas, se han reportado 27 muertes por hechos violentos. Ellos sólo tienen destinos truncados; sus asesinos también, e impunidad y gobierno, además.

viernes, 12 de febrero de 2010

¿Qué nos pasó?

( Imagen gráfica de Agustina Cosulich, Argentina)
Hace días que estoy empecinado en la búsqueda de una buena noticia. Algo que se salga del ámbito familiar donde, a pesar de los pesares, estamos vivos, saludables y alimentados. Algo que me indique, sin necesidad de hurgar demasiado en mis neuronas que, después de todo, han valido de algo las privaciones; sin embargo, mi empecinamiento se torna vano cada día, sobre todo al finalizar la revisión diaria de periódicos que leo sólo por no perder la costumbre, en un acto irremediable de esperanzas que empiezan a pintarse inútiles. Asesinatos, atentados a la propiedad privada, secuestros, robos y furia desbandada en contra de todo, parece ser la fuerza que mueve al expaís. Una inmensa creatividad para agredirnos unos a otros y una fuerza indetenible en manos de quienes tienen armas, y suficiente desprecio por su propia vida, copa sin señal alguna de STOP, la vida de los venezolanos. Esta semana, por ejemplo, leí con verdadero asombro en un diario nacional el último invento de los malandros caraqueños, en trance de sepultar alguno de sus caídos: paralizan una autopista a punta de disparos y cometen tantos robos como les es posible, en el corto tiempo del que disponen. Todo se vale. A la hora de agredir e incluso de matar, todo está probado e inventado y no hay policía que logre enfrentarlo. Vivimos la violencia por la violencia y no hay manera de explicarlo; desde alguna parte, aquí llego un loco que nos extravió a todos. Sería bueno detenerse un poco, sólo por un sano ejercicio de tranquilidad, y comenzar lentamente a reconstruir algo, por pequeño que sea, de lo mucho que hemos destruido. Sería bueno olvidarnos un poco de lo que no han hecho los que tenían que hacerlo y empezar por hacer algo nosotros mismos. A lo mejor, lo que sucede, no es que se acabaron las buenas noticias; a lo mejor es que nosotros perdimos la posibilidad de fabricarlas.

martes, 24 de noviembre de 2009

A lo mejor es un nacionalista, un patriota...

Se proclamó Su Excelencia el Presidente Vitalicio, Mariscal de Campo Al Hadji Doctor Idi Amin, Señor de todas las bestias de la Tierra y de los peces del mar, Conquistador del Imperio Británico en África en General y Uganda en particular y Rey de Escocia. Se otorgó, entre mil falsas preseas, la Cruz de la Victoria, la Orden por servicios distinguidos a la Patria y la Gran Cruz Militar. En realidad era, según la descripción exacta del periodista Manuel Jesús Orbegozo “un hombre alto, fornido; con la conciencia más negra que la piel; una ballena que se desplaza en un mar de sangre, con un poco de Nerón, otro poco de Calígula, y mucho de ogro, de bestia humana; vive en un pequeño país del tamaño de una llaga, pero sus crímenes son más grandes que la tierra”. Se llamaba Idi Amin, fue dictador de Uganda, un pequeño y pobre país africano, desde 1971 hasta 1979 y en ocho años se ganó la más abominable y sanguinaria fama que dictador alguno, a excepción de Adolf Hittler su ídolo reconocido, haya podido merecer. No fue una fama sin razones. En 1972 expulsó del país a más de 70.000 asiáticos; durante la guerra del Yom Kippur colaboró estrechamente con las fuerzas árabes en el ataque a Israel decretando medidas asquerosamente antisemitas y, según las investigaciones más veraces y serias, ordenó asesinar por puro placer a cerca de 500 mil ugandeses. Prácticamente analfabeto, probablemente esquizofrénico y absolutamente despiadado, Amin, paracaidista del ejército de Uganda; llegó a la presidencia luego de derrocar al presidente Obote, con el apoyo de Israel, Gran Bretaña y parte del ejercito Ugandés, al que había logrado corromper sin piedad, tal vez en venganza. Años antes no había logrado aprobar el examen para sargento y nunca había podido ser ascendido en justicia a meritos militares verdaderos; el título de Teniente Coronel se lo otorgó Obote para acallar una primera intentona golpista. Una vez instalado en el poder se dedicó a gobernar con las únicas herramientas que conocía: la violencia, la manipulación de la verdad y el sexo promiscuo. Tuvo cerca de 30 hijos en 5 esposas, que conocieron de verdad el horror de su cercanía: En 1974, Kay fue encontrada muerta y cortada en pedazos en el baúl de un automóvil hallado en el garaje de un médico opositor, quien, ante el temor de ser asesinado y torturado se suicidó tras quitarle la vida a sus dos hijos. Poco después, Mama Mariam sufrió un “extraño” accidente automovilístico del que se salvó de milagro. Nora, la tercera esposa, desapareció sin dejar rastros después de ser repudiada y Marina, la cuarta, fue maltratada de tal manera que en una de las últimas palizas de su marido, sufrió la fractura de mandíbula que la dejó maltrecha para siempre. En enero de 1977, convencido de que el Arzobispo Janani Luwum conspiraba contra él, lo mando detener y lo interrogó personalmente. El Arzobispo anglicano negó las acusaciones, pero “La Bestia negra” le disparó a quemarropa dos tiros en el pecho. Como el prelado no murió inmediatamente, Amin apuntó a su boca y disparó una tercera vez. Entonces, el arzobispo cayó fulminado y, el monstruo africano, ordenó esconder el cadáver y fingir un accidente automovilístico. Entre tanto, el país se sumía en una crisis económica de proporciones insólitas y el descontento cundía entre simpatizantes y oponentes; crisis que Amin intentaba tapar con extravagantes alianzas con el mundo árabe y medidas de circo; en una oportunidad dijo al ministro de finanzas: “Eres un estúpido. Si no hay dinero la solución es simple: imprime más billetes”. El ministro se exilió en Londres para salvarse de terminar descuartizado en el Lago Victoria, como había sucedido al canciller Michael Ondaga. Sin embargo, pese al terror que infundía en un pueblo que propagaba rumores de canibalismo y crueldades extremas, y a quienes amedrentaba televisando fusilamientos de ciudadanos a los que hacia vestir de blanco “para que se vea mejor la sangre”; el fin de su reinado de horror llegó en 1979, cuando el presidente de la vecina Tanzania, Julius Nyerere, (de quien había dicho en una conferencia internacional que de “ser mujer se casaría con el”) envió tropas a la capital para apoyar a un grupo de oponentes ugandeses y responder a los años de enfrentamientos bélicos y verbales entre las dos naciones. Gracias a esta invasión tanzaniense, el “Carnicero de África” huyó a Libia el día 11 de abril de 1979, reconociendo su fracaso. Un año después, expulsado por Gadafi, recurrió a la solidaridad musulmana y recibió protección de la familia real Saudita, que le proporcionó un refugio dorado en una ciudad costera de Arabia Saudita. En los últimos años de su vida intentó a toda costa regresar a morir a su patria, pero esa petición incómoda no pudo resolverse nunca. El 15 de agosto de 2003, después de pasar varias semanas en una unidad de cuidados intensivos, falleció en un hospital de Jedda el monstruo que jamás fue juzgado ni encarcelado, pero vivió suficiente tiempo para ver su nombre convertido en una maldición…para casi todo el mundo.

domingo, 22 de noviembre de 2009

La última perla

Los años transcurridos nos han acostumbrado a sus disparates, a sus exageraciones, a su generosidad megalómana, a su ambición desmedida, a su dislexia funcional. Desde hace años estamos seguros que ya nada de lo que diga o haga va a sorprendernos. En la memoria de todos los venezolanos, opositores o no, han quedado grabadas tantas cosas raras que estamos optando, lamentablemente, por olvidar o por tomarlo a chiste, para poder seguir andando sin mayores sobresaltos que la simple angustia de salir de casa y regresar vivo. Hemos oído todo tipo de locuras: Que a Bolívar lo asesinaron a sangre fría, que el dictador Iraní es su hermano, que Fidel es incuestionable, que Ortega es su compadre del alma y Gadafi una especie de iluminado. A todo le hemos dicho que sí, con sorna y resignación. Pero la del viernes si que no; intentar reivindicar a Idi Amin, es obra de alguien que no está nada bien. Tratar de justificar al más sanguinario dictador que ha conocido la historia, solo lo puede hacer una persona que, o tiene serios desordenes mentales o no tiene idea de lo que dice; NUNCA. ¡Idi Amin! ¡Por favor! ¿Será necesario recordarlo? ¿Será necesario volver a pronunciar su nombre, que es una maldición? ¿Tendremos que entregarle la lista interminable de muertos, la lista desgarradora de horrores, torturas, robos, asesinatos? ¿Habrá que medir los litros de sangre que se derramaron en Uganda durante ese periodo incalificable? Idi Amin-Dada, ¿un nacionalista, un patriota? Dios de mi vida, esto si es verdad que es lo último que yo esperaba escucharle. A partir de hoy, me declaro en estado de perpetua zozobra. Alguien que piense por un instante semejante cosa, no puede tener ninguna buena intención en su alma. Punto.

Etiquetas

#panamapapers (1) 19 de abril (1) 1S (1) 2010 (2) 2012 (5) 2016 (1) 2017 (1) 23 de enero (1) 6D (6) abstencion (2) abuela (3) abuso (2) accion democratica (2) acetaminofen (1) activista (2) adecos (1) adictos (1) adivinanzas (2) admiracion (1) adolescentes (8) adriana nunez (1) aeropuerto (3) áfrica (1) afrodescendiente (2) agresiones (1) agricultores (2) aguinaldos (1) agustina (2) AH1N1 (2) Ahmadinejad (1) ahorristas (1) al limite (2) albarregas (1) ALBOR RODRIGUEZ (1) alegrias (1) Alejandro (1) alemania (1) alerta epidemiologica (1) alicia (1) almuerzo (1) alvarez paz (1) amfar (1) amigos (9) amor (1) ana dolores (1) ana frank (1) anarquia (1) andinos (1) Andres (1) aniversario (1) año escolar (2) año viejo (3) apagones (2) árabes (1) argentina (5) armas (1) asalto (5) asamblea nacional (6) aseguradora (1) asesinatos (8) asesino (4) asi nos va (8) ataque (3) ateneo de caracas (2) atentados (3) atracos (2) ATREZZO (1) atun (1) auto desvalijado (2) autos quemados (2) ayuda (1) azucar (1) azzurro ristorante (1) Bacanos (1) bachaqueo (1) Bachelet (1) Bachianos (1) Ballet (2) Ballet Contemporaneo de Caracas (2) banco latino (1) bancos (5) banda sinfonica (1) BANESCO (1) banpro (1) Barack Obama (5) belgica (1) Benedicto XVI (3) benjamin (1) berlin (1) bicentenario (1) bizet (1) blackberry (1) blog (4) boda (2) bodega (2) bogotanos (1) bolivares fuertes (3) bonito (1) Bose (1) boxeador (2) brasil (2) bromas (1) brujerias (2) buen tipo (3) buen vivir (3) buena noticia (1) burka (1) cacería (1) cacerolas (1) cacerolazo (1) CADELA (1) cadenas (2) cadivi (1) café (1) Caitlyn Jenner (1) CAJERO (1) caldera (2) calsi (1) camino (2) campana electoral (6) campeón mundial de boxeo (2) Canal de TV (2) cancer (4) candidato (9) cantantes (2) CAP (1) capriles radonsky (7) caprilismo (1) Carabobo (1) caracas (17) Carceles (3) carestia (3) Carlos (1) carlos andrez perez (3) Carlos Escarrá (1) carmen (1) carnaval (1) carnicero (1) carpeta (1) carrera (1) carros (4) cartas (1) Casa Blanca (1) caserones (1) casita en el arbol (1) Cecil (1) cecilia matos (1) cedula (1) celebraciones (2) Celina (4) censo (1) censuras (2) centro de merida (11) chamos (3) Chavez (1) che vaisman (2) chela (3) chile (2) chilenos (2) chocolate (1) CICPC (1) cierre (1) cincuenta (1) cine venezolano (1) circulos bolivarianos (1) cirugia plastica (1) ciudadanos (2) clases sociales (5) clavos (1) CNE (5) cocina (1) colageno (1) colectivo gay (3) colombia (8) colores (2) comida (1) comida piche (1) compania nacional de teatro (2) compinches (2) compuerta (1) computador (2) comunicacion global (4) comunidad libre (3) concierto (2) concierto por la paz (2) conectado (2) conexión (1) confesiones (1) confrontación (1) conjunto residencial las marias (6) consejo nacional electoral (7) constitucion (1) controles (1) copa america (1) corinna (1) corridas de toros (2) corrupcion (1) cosas de la noche (1) costumbres (1) cosulich (1) credenciales (1) crimenes (4) crisis humanitaria (2) cristina fernandez de kirchner (2) Crucificcion (1) cruz (1) Cuba (11) cubanos (13) cuenta propia (1) cuentapropismo (1) Cultura (2) cumpleanos feliz (3) custodios (3) daniel zamudio (1) debate (1) deber (1) decencia (1) declaracion publica (2) dedo en la llaga (1) defensora del pueblo (2) deja vu (1) delincuentes (7) democracia (6) democratica (1) demonios (1) dengue (1) deporte (3) derecho (6) derechos de autor (1) desabastecimiento (2) desapego (1) desastre natural (3) despecho (2) despedidas (2) después de la batalla (2) devaluación (3) dia de la raza (1) dia de las madres (2) dia de los inocentes (2) dia de parada (1) dialogo (2) dictadura (4) diego arria (2) dinero (7) Diosdado (1) diputados (3) directores (1) disculpa publica (1) discursos vacios (2) disentir (1) Dislexia (1) disparate (1) disparos (4) disturbios (11) diversidad funcional (1) doble moneda (1) documento bonito (1) documentos (1) documentos de panamá (1) dolares (5) dolor (1) domingo (2) domingo salazar (2) Doña Gladys (1) dos paises (3) duelo (3) duquesa de alba (1) earle herrera (1) ebola (1) economía (1) ecos del torbes (1) ecuador (1) Edie Windsor (1) Eduardo Gomez Sigala (1) educacio (1) educacion (9) educacion media (4) edward snowden (1) Edwin Erminy (1) efectivo (1) ejido (1) el campito (1) el morocho (1) el nacional (2) elecciones (49) electricidad (1) elizabeth taylor (1) embajadores (2) emigrar (1) empleados (3) encuentro (1) enfermedades (8) escandalo (5) escasez (2) escuelas (18) espana (7) especulación (1) esperanzas (2) espionaje (1) esposas (1) esquina de cipreses (1) Estadista (2) estados unidos (4) estafa (1) estudiantes (10) etica (2) eufemismos (1) europa (5) eva gollinger (1) eventos (3) exilio (10) exodo (2) expais (6) expresidente (2) expropiado (1) extradicion (1) extranjería (1) facebook (1) facundo cabral (1) familia (9) fe y alegria (4) felicidades (4) Felipe (1) feliz año nuevo (5) FELIZ NAVIDAD (5) ferias (1) ferias del sol (5) fibromialgia (1) Fidel Castro (4) fiestas (3) fin del mundo (1) final (1) fiscal (2) FITVEN (1) flor por cada muerto (2) Florida (1) flotilla de la libertad (1) fotocopias (1) fotografias (4) fran (1) francisco javier rivas (1) francisco mujica (1) Franklin brito (2) freddy orta (2) freelance (1) frenesi (1) frontera (2) fuerza (1) fumar (1) fundación don bosco (1) fundacomun (1) fusiles (1) futuro en ciernes (7) gadafi (1) ganador (2) ganamos (1) gatopardo (1) gay (1) generacion y (1) gente brava (2) globovision (2) GNB (2) gobernador (2) gobierno (12) gochos (1) golpe de estado (1) graduacion (1) graffiti (1) gringos (1) gripe (1) guardaespaldas (1) guerra (5) guillermo zuloaga (2) Habana (19) hada madrina (1) haiti (1) hector torres (1) helicoide (1) herencias (1) hermano (1) hijos (1) Hilton (1) historia (10) hogar (1) holocausto (1) hombre nuevo (4) homilia (1) homofobia (1) homosexual (1) honestidad (1) hospitales (5) hotel (1) huelga de hambre (5) huelga general (2) Humala (1) humillaciones (1) humoristas (1) identidad (2) idi amin (2) Idi amin dada (1) iglesia (1) imagenes (2) impuestos (1) inca valero (2) independencia patria (4) indignidad (2) inflación (1) información (1) ingrid betancourt (1) inocentes (2) inscribirse (1) insobornables (1) internet (2) intervencion (1) invaden terrenos (1) invasiones (2) invasores (3) Iran (1) irrespeto (1) isaac chocron (2) israel (1) janani luwum (1) japon (1) jennifer carolina vielma de valero (1) jesucristo (1) Jesuitas (1) jibaro (1) jimmy kimmel (1) Josefa (3) jóvenes (1) juan carlos liendo (2) juan manuel santos (1) juan pablo II (1) Juanes (1) judas (1) jueces (1) julius nyerere (1) justicia (3) justicia sabanetera. (2) La Fria (1) la lucha (1) la vino tinto (1) ladrones (3) latinoamerica (2) Lava (1) lavidadenos (1) lester rodriguez (1) libertades (5) libertador (1) libre empresa (2) libros (1) liendos (2) Lila Morllo (1) lina ron (1) linchamientos (1) lista (1) listas de los viernes (17) literatura (1) liza minelli (1) lluvias (3) lochte (1) loma de los maitines (1) lorena guillen (1) Lorenzo Mendoz Gimenez (2) los malos (4) lucha de clases (1) Luis Chataing (1) luisa estela (1) luisa ortega (1) lutos (3) luz (2) madre (6) magdalena (1) magistrado (1) magnicidio (1) maiquetia (2) malandraje (3) maldad (1) Mandela (1) maniatado (1) mano dura (1) manuela saenz (1) maquina de votaciones (2) Margarita (2) Maria (3) maria corina machado (1) Maria Eugenia Barrios (1) maria leon (1) maria teresa castillo (1) mario vargas llosa (1) martin luther king (1) matrimonio (3) medicinas (2) medicos (5) medios publicos (1) megalomania (1) mercado negro (2) mercal (1) merida (72) mesa de la unidad democratica (11) miami (1) Michael Moore (1) miedo (3) migrantes (5) Miguel Angel Rodriguez (1) Miguel Ferrari (1) militante (1) militar (1) mineros (1) ministro (2) mis nietos (1) mises (2) mision imposible (1) misionero (1) miss universo (1) mistela (1) momentos (1) moneda (2) monstruo (1) montse (1) Montserrat Caballe (1) morgue (1) mosquito (1) moteros (1) motines (1) motorizado (4) movilnet (1) movimiento13 (1) Muammar (1) muchachos (1) mudanza (1) muerte (4) muerte por inanicion (2) muertos (5) mujer (5) mundalista (1) mundial de futbol (3) municiones (1) musulmanes (1) narco (1) NAVIDAD (11) nazareno de san pablo (3) negocio (5) Nelson bocaranda (1) nestor kirchner (1) netanyahu (1) nevera (1) new york (1) no es lo mismo (1) no se (1) no violencia (2) noche de los lápices (1) nochevieja (2) nona (2) nostalgias (4) noticias (3) Obama (2) obligacion de votar (4) odio de clases (4) odios (2) OEA (1) Offer Saks (1) oficinas (1) ojo por ojo (1) olimpiadas (1) Olvido (1) omnipresente (1) once de septiembre (1) opera (1) opinion (2) oposicion (4) oraciones (1) oraculo (2) organizacion de estados americanos (1) oriente (1) Orlando (1) orquesta (1) orquídeas (1) ortega (1) oscuridad (1) oso polar (1) oswaldo (1) pablo perez (1) padre candido (1) PAE (1) pais (7) paises (1) palabras (3) panaderias (1) panamericana (1) panteon nacional (1) Papa Doc (1) Papa Francisco (1) Papa Nazi (1) papel cuche (1) paraiso (1) paramos (1) pareja (1) parias (1) Paris (1) paro civico (2) parque tecnologico (1) participacion (1) partida (3) partido de gobierno (1) pasaportes (2) pasteles (1) patan (1) paternidad responsable (1) patria (8) paz (2) pdval (1) Pedro (1) peleas (1) perdedor (1) Perez (1) Perez Jimenez (2) periodista (6) perlas del horror (1) permuta (1) personajes (8) Peru (1) pesadumbre (1) pesos (1) pinera (1) plata facil (1) plaza bolivar (1) POLAR (1) polarizados (1) policia (9) politico (8) poliza (1) pon a volar un libro (1) precios altos (2) Premio Nobel (2) premio rodolfo walsh (1) prensa del corazon (1) prescindibles (1) presidente (11) preso (2) preso politico (4) primarias (12) primero de mayo (1) primos (1) probidad (2) problemas (1) profesionales (1) profesor (2) programa de alimentacion escolar (1) prohibido (3) propiedad privada (1) prostitucion (2) protestas (6) pueblo unido (4) puertas (1) PULSE (1) puntos rojos (1) rafael (2) rafagas (1) rajoy (1) ramiro Valdez (1) ramos allup (1) rating (1) Raul Castro (1) rayi (1) RCTV (1) referendo (1) reforma educativa (3) refrescos (1) refresqueria (1) regalito (2) regimen (4) registro electoral permanente (6) regulaciones (1) reinas del corazon (5) relaciones diplomaticas (1) religiosas (2) renuncia (3) reposo (1) rescate (2) residencias universitarias (1) resignacion (1) resistencia pacifica (1) respeto (3) respuesta (1) restaurant (2) retreta (1) revolución (1) revolucionario (3) revueltas (5) rey de escocia (1) Ricardo Fernandez Barruecos (1) rico mc pato (1) roberto (1) robos (3) rojo (5) RR (1) ruidos ensordecedores (1) rumores (3) sabanetero (20) saber que se puede (1) salida (3) San Pancracio Martir (1) Sanchez (1) sangre (1) Santa (3) Santa Cruz de Mora (1) santidad (1) sapos (1) sara delgadillo (1) sarita (1) sebastian (1) secuestradores (2) secuestro (3) seleccion brasilera (2) semana santa (3) Seminario Merida (2) septiembre esperanzador (2) SIDA (1) siglo XXI (3) silencio (1) silicon valley (1) simon bolivar (3) soborno (1) sobrina (1) socialismo (2) sociedad (3) Socorro (1) solidarios (3) sorpresas (1) sucesos (1) sufrimiento (1) suicidio (1) Sumate (1) surafrica 2010 (1) Tachira (2) tanzania (1) Tañon (1) tarjeta de credito (1) tascon (1) taxis (3) taxista (2) teatreros (6) teatro (2) teatro nacional (1) telefonico (3) televisión (6) tequila (1) Teresa Carreño (1) terremoto (4) terrenos (3) terrenos invadidos (1) terroristas (5) tetas (1) tia aida (1) tiempos revueltos (6) tiros (1) toldos (1) tolerancia (2) Toma de Caracas (2) tópicos (1) toros (2) Torres gemelas (1) trabajadores (5) tradicion (2) traducciones (1) traductor (1) tragedia (2) traidor (1) tramites (1) transformistas (2) transporte (1) tribunal supremo de justicia (2) trincheras (3) trolebus (1) tupamaros (10) turismo (1) turquia (1) twitter (5) ucrania (1) Uganda (2) ugandeses (1) ULA (4) ULATV (1) unidad (3) Universidad (6) Universidad Central (1) urbanizacion (1) vacaciones (1) valencia (1) valiente (1) Vaticano (3) vecinos (4) venezolanos (47) venezuela (89) venezuela telefonico movilnet (1) venganza (1) verdad (2) viajeros (12) viajes (1) vida (2) viernes negro (1) viernes santo (1) violador (2) violencia (11) virgen de coromoto (1) virus (1) viviendas (1) voluntarios (1) votar (4) votos (1) VTV (1) wilman (1) World Trade Center (1) Yoani (1) zaira andrade (1) zapatos (1) zapping (1) zuloaga (1)