
viernes, 30 de julio de 2010
Día de grado

viernes, 23 de julio de 2010
Vergüenza ajena

lunes, 12 de julio de 2010
Sra. Betancourt:

jueves, 8 de julio de 2010
¿Libres?

lunes, 5 de julio de 2010
Y con ustedes...Manuela!

viernes, 2 de julio de 2010
Deja-vu mundialista


Al pasar frente al restaurante volteé a mirar: Lo que vi, se congeló en mi memoria: Algunos hombres llorosos, estaban montados en el techo del centro comercial removiendo, y doblando ceremonialmente, la inmensa bandera; en los bajos, un numeroso grupo de brasileros lloraba, abrazándose unos a otros con la sinceridad del duelo inevitable. Las mujeres echaban a la basura bandejas enteras de comida, los hombres reagrupaban las botellas de caipirinha que no servían ni para pasar el despecho. Todos enjugaban sus lágrimas con las camisetas verde-amarillas que minutos antes lucían con orgullo. El silencio era devastador. De cuando en cuando, un sollozo largo y profundo, se multiplicaba en miles. Así fue como me enteré que Brasil había perdido el juego. Llegué al taller completamente acongojado. En mi casa, los amigos estaban tan sorprendidos como tristes. Todos anhelábamos una final, con Brasil en uno de los dos extremos. Era la final soñada. Aunque ninguno de nosotros estaba a favor de Brasil, lo queríamos como gallardo contendor y estabamos dispuestos a alegrarnos si triunfaba. Igual que esta mañana, cuando al final del partido sentimos que una buena parte del calor del mundial ha terminado. Una vez más, nos hemos quedado con las ganas de ver a Brasil demostrando su superioridad. Una vez más nos hemos quedado con las ganas de verlos, ganar o perder, pero en la final y con bonitura. Eso será, otra vez, lo que eche de menos en Surafrica 2010.
jueves, 1 de julio de 2010
Alimentación ¿escolar?
