A lo peor, ese fue el día que decidió poner en venta el chiringuito, anunciarlo y sentarse a esperar la oferta que, sabía, estaba a pata e´mingo. En efecto, una primera conversa, unos ajustes por aquí y por allá, y una plática contante y sonante después, Zuloaga pasó por Go y cobró un poquito más de doscientos. Entonces, se desataron las lenguas viperinas. Unos dijeron que Globo lo había comprado el gobierno. Otros, que un honesto grupo de inversores (no sé si esto último existe todavía) que no estaban dispuestos a cambiarle ni una letra al canal. Punto. Vinieron las elecciones, pasó lo que pasó y santas pascuas. Globovisión, sin serlo, se convirtió en uno más de los canales que forman el Sistema Nacional de Medios Públicos. Punto.
Casi al mismo tiempo, en Florida, esa especie de capital no oficial de los negocios que hacemos con el Imperio, una señora de nombre María de los Ángeles González, era detenida acusada de cometer algunas “torpezas” financieras que involucraban un banco de la nación (BANDES) por un monto conocido de 66 millones de dólares. Sólo Dios (y el FBI, que para el caso es lo mismo) saben a cuánto asciende ese pelón de la funcionaria; pero, trascendió que el negocito tenía que ver con el periodo presidencial-bancario de otro pana, llamado Alejandro Andrade (al que el difunto le sacó un ojo jugando chapita). El tuerto no ha sido – todavía – nombrado en el libelo, pero ya se sabe que, debido a su amistad con el difunto (rumores dixit) es una especie de albacea a cargo de la salud económica de las niñas huérfanas y que sus tentáculos se extienden hasta las cumbres más altas de la Asamblea Nacional y quien la dirige.
Puestos a hacer negocios, los comunistas-derecha-endógena- del siglo XXI no tienen rival (sobre todo en su fidelidad a aquel consejo que recomienda no hacer negocios con dinero propio) Si un canal de televisión que les producía tanta roncha estaba en venta, lo más lógico era que ellos lo compraran. Total, ellos son los únicos que tienen esa cantidad de plata en este país. De modo que averiguaron un poquito, sacaron a relucir sus amenazas (ya saben, eso de o vendes o nosotros nos ocupamos) y a Zuloaga, el que tiene clarísimo que lo suyo es la plata, le pareció un negocio redondo. 68 millones de dólares costó la gracia.
Han dicho que eso sucedió hace tres meses, más o menos el mismo tiempo que tienen los sabuesos imperiales desmantelando la aparente trampa de BANDES, en la que – dicen – en algún momento saldrá a bailar el amigo del otro presidente.
Entre tanto, un señor Gorrín y otros dos más, medio desconocidos empresarios de seguros, salieron a echarse la culpa del negocio, dando una cara de propietarios que a varios de nosotros nos ha parecido sospechosa. En los mentideros del poder se especula que el Tuerto Andrade está detrás de Gorrín y que al Tuerto, le llegan instrucciones desde una alta tribuna de la Asamblea Nacional, devenida en recurtidero de compras mampuestas. Un poco más allá, mucha gente empieza a recordar lo de BANDES, para darse cuenta que de 66 a 68 solo hay un par, que cualquiera (de ellos) tiene.
Lo demás es matemáticas y un poco de pensamiento lógico. También es historia y muy pocas ganas de decirle a nadie, quien es el verdadero nuevo dueño de un canal de televisión que era ventana opositora y se llamaba Globovisión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario